Defectos del mercado de pases del fútbol nacional

Posted on 20/08/2014

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El mercado de pases de nuestro invierno para los clubes argentinos tiene dos grandes problemas.

1) Para empezar, en Argentina termina tres semanas antes que en Europa. Eso provoca que muchos jugadores que podrían decidirse a jugar aquí terminen esperando hasta último momento para conseguir un puesto mejor (más rentable, más prestigioso, más cómodo), dejando a nuestros clubes sin chances. También impide a nuestros equipos ir (sea a préstamo o en compra) por aquellos futbolistas que al terminar el mercado europeo se encuentran en situaciones no deseadas o libres. Como tal, pone a los clubes argentinos que desean vender en una situación de debilidad y desventaja, por tener que vender de apuro; caso contrario, no tendrán posibilidad de reemplazar al jugador vendido por haber terminado el plazo de incorporaciones.

2) El cupo de extranjeros permitidos es de sólo 4. Un número tremendamente acotado para los tiempos que corren. No sólo perjudica a los clubes que reclutan juveniles de todo el continente para sus inferiores (por ejemplo los casos Cazares y Álvarez Balanta en River Plate, o Lenis en Argentinos, entre muchísimos más) al ocasionarles un problema extra en el armado de sus plantillas. También, al estar obligados a buscar casi exclusivamente jugadores nacionales (los que generalmente suelen ser muy buscados en el exterior, si no es que directamente están en ligas mejores), los termina sobrevaluando. Incluyendo a aquellos que no tienen nivel para ser adquiridos por ligas más poderosas, claro. Es una cuestión de oferta y demanda: Hay mucha demanda del ítem “jugadores argentinos accesibles y de buen nivel” y poca oferta. Simplemente porque los jugadores argentinos son buscados desde todo el mundo, y los clubes argentinos no tienen la misma variedad de opciones para reemplazarlos.

El punto (1) se soluciona con una simple cuestión administrativa: se cambia la fecha del mercado de pases y listo. Se la atrasa para que termine al mismo tiempo que el mercado europeo (generalmente el 31 de agosto), o incluso unos días después.

El punto (2) requiere ampliar el cupo de extranjeros a un número mayor, como por ejemplo 8. O directamente eliminarlo, como pasó en gran parte de la historia del fútbol nacional hasta mediados de los años 90. Eso permitirá que los clubes argentinos puedan buscar más jugadores del continente, de países con ligas menos poderosas que la nuestra, que por el mismo costo puedan ser más rendidores que los nacionales, o igual de rendidores por menor costo. Esta medida no tendría que afectar el desarrollo de los juveniles (de hecho por más de 60 años no lo afectó); sino que afectaría a los jugadores más adultos, mayores de 25 años, que probablemente no tengan futuro de Selección.

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