“El Relato”: los puntos de interés de un evento deportivo.

Posted on 09/04/2014

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¿Qué es lo que hace que un evento deportivo, sea un torneo o un encuentro determinado, sean más interesantes y atractivos que el resto? ¿Qué es lo que diferencia a un evento que siguen sólo los fanáticos de uno que es seguido por todo el mundo? ¿Cuáles son los posibles “relatos” (por poner una palabra que está de moda hoy) sobre los que puede montarse la promoción y difusión de un evento con el suficiente tiempo y atención de los medios? Esto es una aproximación a distintos aspectos.

Prestigio: es algo muy típico de los torneos de deportes individuales, como los Grand Slams de tenis o los Majors de golf. Son torneos que siempre reúnen a todos los mejores del mundo, tienen historias larguísimas y por lo tanto siempre serán atractivos. Las competencias de este tipo de deportes a la larga siempre tienen que generar un atractivo basado en el prestigio y la tradición, porque al ser individuales, las “marcas” que compiten no son clubes sino individuos; lo que los hace efímeros, pasajeros, con fecha de vencimiento, por más Federer o Tiger Woods que sean. Si la estrategia de promoción se basa en los jugadores que participan, se corre el riesgo de que el torneo pierda todo su atractivo cuando no estén, como pasó este año en el ATP de Buenos Aires. El mejor ejemplo de prestigio en Argentina es claramente el Abierto Argentino de Polo, que ha atravesado generaciones de grandes jugadores y equipos sin perder la excelencia.

Pero cuidado, que el prestigio también sirve en torneos de clubes sin importar cuáles sean los equipos participantes. Por ejemplo el Final Four de la NCAA, el de la Euroliga de básquet, los Mundiales de cualquier especialidad, la Copa Davis, los Juegos Olímpicos, y ni hablar del Super Bowl.

Calidad: de más está decir, que entre los participantes haya talento, carisma y estén los mejores competidores siempre ayuda a darle mayor interés al evento que sea.

Historia(s): un elemento ineludible que nunca debe ser pasado por alto. Enfrentamientos previos entre los contendientes (sean clubes o individuos), antecedentes memorables, finales inesperados, tensiones, peleas, rivalidades, controversias de cualquier tipo (¿para qué negar el morbo y el sensacionalismo como fuentes de interés periodístico?). Es lo que hace a un Federer-Nadal distinto de un Nadal-Djokovic. Es lo que hace a un Los Pumas-Irlanda distinto de un Los Pumas-Escocia. Lo que hace a un Argentina-Inglaterra en fútbol distinto de un Argentina-Francia. Lo que hace a un Argentina-España en básquet distinto de un Argentina-Francia. Como gran ejemplo sobresalen los duelos verbales que suelen estar incluidos en las previas de las grandes peleas de boxeo a lo largo de su historia, desde Muhammad Ali hasta hoy. Unos generadores absolutos de interés.

Los antecedentes son los que sirven de relleno para las largas coberturas previas; como las de un River-Boca lleno de historiales que son recordados semestralmente, pero también para las de un Argentinos-Lanús que suma decenas de enfrentamientos previos. La historia es lo que da contexto al evento, lo que ahorra explicaciones, lo que ahorra tiempos y esfuerzos de branding. Por eso, cada vez que un club con mucha trayectoria desaparece de una liga, se pierde un enorme caudal histórico que no se recupera.

Inclusive las historias personales de uno solo de los contendientes generan interés. Por ejemplo, la participación de Tahití en la Copa Confederaciones 2013 llamó la atención por lo inusual. O un competidor que esté inesperadamente con serias chances de lograr un título. O sus historias de vida. O los récords que puedan alcanzar. O un título que esté en juego. Todas las particularidades que existan en la historia de un club o jugador pueden servir como elementos de promoción periodística. Pueden concluir siendo estereotipos, claro, pero es mejor un conocimiento estereotipado de los competidores que la ignorancia o la indiferencia.

Estilos e identidades: los choques de estilos también sirven, especialmente cuando son muy marcados. Por ejemplo, el Miami Heat de LeBron, Wade y Bosh, con su potencia física y dependencia de sus estrellas, contra los Spurs de Duncan, Parker y Manu, con su estilo único de juego. Guardiola ante Mourinho. El Barcelona supuestamente autonomista ante el Real Madrid supuestamente franquista. O Federer contra Nadal, otra vez. O muchas veces los Super Bowls dependiente de quiénes sean los finalistas.

No sólo todo esto sirve, sino que en algunos casos se exacerban estas identidades para que las rivalidades sean mayores y más marcadas. Por ejemplo, el Barcelona (Catalunya, Messi, Unicef, Masía, Guardiola, Nike, Qatar) ante el Real Madrid (España, Cristiano, Bwin, Galácticos, Mourinho, Adidas, Fly Emirates) han demostrado rivalizar en cada aspecto posible, casi hasta el paroxismo, y le sacan jugo a ello.

Marco: de más está decir que un estadio lleno siempre es más atractivo que uno vacío o uno a medio llenar. Que uno más grande es más interesante que uno más chico. Que uno más “caliente” es mejor que uno “frío”. Que uno novedoso, bien cuidado o tradicional sacan ventaja a uno que no sea nada de eso.

Pero también esto refiere al marco paisajístico que puede rodear a una competencia al aire libre. Una carrera en un circuito callejero a veces es más atractiva para ver que una en un autódromo, si el ambiente es agradable paisajísticamente.

¿Qué elemento es esencial para promocionar cada uno de estos puntos de un evento? Tiempo. Tener varios días de separación y “descanso” entre dos encuentros disputados por un mismo competidor o equipo es vital para permitir a los medios generar el interés necesario. Es una de las grandes ventajas que tiene, por ejemplo, el Mundial de Rugby por sobre los de otros deportes como el básquetbol, el vóleibol o el handball. Incluso ese tiempo puede ser de meses, como en el caso de la Copa Davis o una pelea por un título mundial de box. Generalmente uno o dos días no suelen ser suficientes para lograr instalar en la agenda periodística una fecha, un horario, un rival y una instancia en la mayoría del público ocasional de un deporte, aquel que no está pendiente de él.

Cuando todos estos puntos confluyen, estamos ante un evento indudablemente atractivo. Pero se puede seguir generando mucho interés si alguno de estos no cumple las condiciones ideales. El núcleo del asunto reside en cuál de estos aspectos puede o debe basarse la promoción mediática de un evento para darle la mayor audiencia posible.

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